El partido socialista sorprende con un vídeo que muestra a un niño impecablemente trajeado y repeinado. Se dirige a la escuela, suponemos privada, acompañado de su ‘cuidadora’, que va vestida de uniforme. Le pregunta a ésta si tiene hijos y le responde ella que sí, que tiene una hija. El chaval saca entonces su conclusión: “Pues qué bien, así cuando seamos mayores ella podrá ser la cuidadora de mis hijos”.
Rubalcaba parece haber olvidado que él se formó en colegio privado, y se aferra a un tema tan sensible como es la anacrónica lucha de clases para tratar de rascar votos. Sienta así un peligroso precedente del “todo vale” con tal de ganar esta carrera electoral a la Moncloa. Su intento de demonizar la enseñanza privada mediante un niño no ha dejado indiferente a nadie.
Justamente esa ha sido la intención del vídeo: causar impresión. Los sondeos auguran una derrota socialista importante y la táctica que le queda al PSOE es apostar por el riesgo y llamar la atención. La polémica ha aparecido porque el asunto adolece de un cinismo atroz. Muchos dirigentes de la izquierda española han sido formados en “colegios bien” o han inscrito a sus hijos en los mismos. Sin embargo asumen el papel de mártires y manifiestan su rechazo hacia la educación privada.
El PSOE quizás no haya hecho frente a la crisis de la mejor manera posible, pero no cabe duda que está a la cabeza en cuestiones propagandísticas y de imagen. Lamentablemente los dos gigantes políticos caen en las críticas destructivas constantes y el poco espíritu de colaboración; pero son los socialistas –por méritos propios- los que saben sacar más partido de estas situaciones. El PP por el contrario resulta a veces obsoleto y antipático por su torpeza en materia de portavocía.
Sin entrar a valorar el contenido del vídeo es de recibo admitir que la idea es brillante. En condiciones normales, esto es que no sucedan grandes acontecimientos que puedan cambiar el sino de las elecciones, el socialismo sufriría las consecuencias de la gravísima crisis que vivimos y la necesidad imperiosa de cambio. No obstante Rubalcaba se ha sacado un as de la manga. Se puede discutir si es congruente o no. O intentar cuantificar el grado de hipocresía implícito en el mismo. Pero hay que reconocerle el magnífico impacto (impacto, que no acierto) mediático y que es altamente probable que sí que convenza al electorado más sensibilizado con este asunto.
A esta situación se ha llegado por las medidas de austeridad que ha tomado el Partido Popular. Los agujeros económicos eran(son) sangrantes, y se hacía imprescindible emprender acciones destinadas a paliar la desastrosa coyuntura económica. Las reformas han supuesto importantes recortes en educación, lo cual ha provocado las iras de determinados sectores poblacionales. La educación pública es un derecho constitucional y, como reza el spot de Rubalcaba, una manera de garantizar la igualdad de oportunidades; aunque todo se ha descontextualizado gravemente.
Es condición sine qua non para salir de la inopia económica tomar medidas impopulares. Tanto PSOE a nivel nacional como PP a nivel regional han tenido que aplicar duros recortes. De la misma manera que los populares criticaron a Zapatero cuando se vio obligado a aplicar reformas severas, ahora el socialismo les paga con la misma moneda.
Este país no saldrá adelante incidiendo en las diferencias. La situación política y financiera actual ha acentuado el cisma histórico de las dos Españas, y propagandas como esta de Rubalcaba contribuyen únicamente a meter el dedo en la llaga.
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