lunes, 7 de noviembre de 2011

El 'no retorno'

Existen profesiones y profesiones.

Por un lado están aquellas que ejerce la gran mayoría de la población: de un horario laboral más o menos amplio, con una presión más o menos intensa y agobiantes en mayor o menor medida. Coinciden en que siempre albergan la opción de enmendar un error que se haya podido cometer.

Por otra parte se encuentra el resto; una pequeña minoría con un denominador común: el punto de ‘no retorno’. Día tras día tienen en sus manos responsabilidades tan grandes que marea con sólo pensarlo, y hasta el más mínimo error puede resultar fatal ante la imposibilidad de volver atrás. Pilotos comerciales, controladores aéreos  -al César lo que es del César- y sobre todo médicos se hallan, entre otros, en esta categoría de profesiones de alto riesgo.

Recientemente se ha abierto un polémico debate a raíz de las declaraciones de Paulino Rivero, presidente del Gobierno de Canarias,  en las que afirmó que  «2000 médicos cobran más que yo» en las Islas Canarias. El señor Rivero, diplomado en magisterio y cuya única experiencia profesional al margen de la política es haber ejercido durante un lustro de profesor de primaria, parece considerar de mayor cualificación e importancia el actual cargo que ostenta que la ‘insignificante’ labor que realizan los profesionales de la medicina de su comunidad.

El sursuncorda canario ha olvidado que el médico es, probablemente, la profesión más injustamente pagada y tratada en la sociedad española. La figura del galeno, por regla general, es la de un profesional altamente cualificado que trabaja bajo una presión de máximo nivel y con unas consecuencias nefastas en caso de marrar. Sus horarios, además, no son tan condescendientes como los de, por ejemplo, los controladores aéreos, y se ven obligados a sufrir largos periodos de guardia, casi sin descanso, pero exigidos implacablemente en su ejercicio laboral.

Los médicos están siempre en continua formación. Estudiaron la carrera más larga, una oposición con una competencia feroz y una residencia de otros tantos años. Todo eso más una tesis doctoral si quieren ser llamados doctores de pleno derecho. Toda una vida dedicada a curar los males de los demás y cuya mayor recompensa es el eterno agradecimiento de aquellos a los que ayudaron.

Abogados de dudosa moralidad, trabajadores aeroportuarios con turnos de trabajos de dos horas (para que no se estresen), futbolistas analfabetos o los chorizos de los políticos cobran más que aquellos que visten bata blanca porque son nuestro ángel de la guarda terrenal.

Señor Rivero, no caiga usted enfermo.

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